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  • Jul 08

    Más baloncesto casero

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    Hace poco publiqué aquí un post acerca de un anuncio para la web en el que había participado como actor. Para los tres o cuatro que lo leyeron, decía que se habían rodado cuatro spots distintos de los que al final sólo se aprovecharon dos. Hoy, en primicia y para todos ustedes… (redoble de tambores) …LOS CUATRO VÍDEOS. Los dos primeros ya os sonarán, pero los podéis ver otra vez.

    Gracias, Biel, por pasarme los vídeos.

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    May 21

    Publicidad para la ACB

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    Hoy os traigo un post de pelotas… de baloncesto. Resulta que hace poco me seleccionaron para hacer unos vídeos promocionales para la ACB. El tema es “Hambre de título” y la idea consistía en filmar una serie de situaciones cotidianas en las que el basket fuera el protagonista. Grabamos cuatro secuencias, de las que, al parecer por motivos internos, sólo se han seleccionado dos. Son menos de dos minutos en total, así que os animo a verlas en el siguiente link:

    www.hambredetitulo.com

    Se trata de un concurso, de modo que si queréis hacer vuestra propia versión y os gusta el baloncesto, adelante, hay premios para los tres vídeos más votados.

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    Dec 04

    Manitas para “La Caixa”

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    ¿Recordáis aquel post de hace un tiempo llamado “Un día rarito pero con chicha”? Pues bien. Ésta es la segunda parte. Así es, amigos y amigas, al fin conseguí el tan anhelado trabajo de manos en el anuncio (ahora sí lo puedo decir) de “La Caixa”, próximamente en los mejores salones de casa. Resulta que tras arduas negociaciones sobre salarios, horarios, días de rodaje y demás, llegamos a un acuerdo con la productora. Así que el pasado día dos de diciembre, rodamos el “espot” publicitario. Citación: a las 10:30 en tal sitio, primer piso. Llego unos diez minutillos antes y tengo un pequeño problema de comunicación con el portero del edificio: ¿Adónde vas?, me pregunta; al primer piso, contesto. Se me queda mirando en silencio, no ha sido suficiente información. Pero, ¿a qué vas?, dice. Pues a trabajar, respondo. Sigue sin ser suficiente. Lo peor es que el tipo está visiblemente medio dormido, pero es tozudo como dos mulas ciegas. Pero, ¿a qué vas?, insiste. Vamos a ver, punto uno: tómate un café. Punto dos: ¿qué pasa, que voy a entrar a matar a alguien o qué? No digo nada de eso, claro, simplemente me limito a decir: voy a grabar un anuncio. Ah, vale (titubea), ah (titubea mientras tras de mí dos tipos suben material de rodaje, ya más pistas, macho, no sé qué decirte), sí, sí, sube. Paso el control de seguridad del portero y subo al primer piso. Dos puertas. A mí nadie me ha dicho nada de dos puertas. Una está abierta. Venga: fase dos de la infiltración, menos mal que llego con cierta antelación. Un tipo habla por el móvil en el rellano. Le saludo con la mano en plan: hola, soy el modelo de manos, ¿es aquí el rodaje? Él me devuelve el saludo, medio flipando en plan: ¿quién coño eres tú y por qué me saludas? Hay que hablar, los gestos no nos sirven. Hola, digo, ¿es aquí el rodaje de “La Caixa”? No lo sabe, titubea, no, no lo sabe, titubea, eeeeeeeeehm, bueno, dice, a lo mejor en la puerta de enfrente. La cerrada. A todo esto, tras el tipo y por dentro del piso abierto, un trajín de focos, trípodes, ceferinos y demás chismes de rodaje. Claro, será enfrente, digo yo sin mucho convencimiento. Llamo. Abren. Hola, ¿soy Jaume? Me sale preguntado, sí, porque ya no sabía qué más pruebas me deparaba el destino. La esfinge de Edipo, una mariconada. Hola, Jaume, pasa, pasa. Al fin. Entro, le comento lo de que en el piso de delante hay un montón de focos, contesta que todo el primer piso está conectado. Qué gusto da cuando la gente sabe cosas. Relax, ya he llegado. Ante mí, la mesa del desayuno. Adjunto foto.

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    Me hago un café. La gloria. Empieza a aparcer gente desde el pasillo que conecta las dos partes del todo que es el primero de este edificio. Se presentan, me presento, muy buen rollo, sonrisas, amabilidad… Un diez, vamos. Es la calma antes de la tormenta. Me enseñan el set de rodaje y justo allí, ante mí, el amor de mi vida. 12.000 euros de pura pasión cinematográfica digital: la red one. Adjunto foto del momento en que nos enamoramos.

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    El set de rodaje está muy bien montado… para los actores y los que trabajan tras la cámara. Me enseñan el lugar que tendré que ocupar yo durante las siguientes diez horas de rodaje. El modelo de manos suele estar puteado, pero esto va a doler.

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    Ah, que no lo veis bien. De acuerdo. Ésta es la posición del cámara, variando entre de pie y sentado, para las próximas diez horas:

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    Ésta la de los actores, Ariadna y Abel, esos pequeños cabroncetes:

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    Por último, ésta va a ser MI postura, con leves variantes para hacer cuadrar el tema de las manos, durante las próximas diez horazas:

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    En esta última foto incluso sonrío. Pobrecillo, estaba al principio del día. El caso es que hubo mucha tela con el rodaje. Me lo pasé muy bien, pero fue complicadito lo de mantener la estabilidad del libreto que sujeto, pasar las hojas con la cadencia justa, cambiarlo de posición, aguantar la cabeza ladeada, que no se vean las mangas… Y la posición fue mortal. Cuando terminamos definitivamente todos los planos, sobre las ocho de la tarde, me di cuenta de hasta qué punto me había machacado. Temblores en las piernas, los pulgares para el arrastre (sólo podía pensar en que nunca más podría jugar a la Play), los bíceps quemando… Dolor, mucho dolor, pero una sonrisa en los labios por un trabajo bien hecho y un montón de gente genial conocida. Bueno, espero que os guste cuando lo veáis por la tele. Si alguien os pregunta, sí, fui yo. Si no pregunta nadie, les pasáis el link de la web y que se enteren. Saludos y hasta la próxima aventura.

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    Nov 16

    Un día rarito, pero con chicha

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    Resulta que por cosas de la vida, el miércoles pasado hubo un cásting para un anuncio de manos de cuyo anunciante no me acuerdo (si me pillan ya veré si mi memoria mejora) al que no pude asistir. Llega el viernes por la tarde. Salgo de clase de doblaje y me encuentro con dos llamadas perdidas de la agencia. Llamo: es que han contactado con nosotros los del cásting de… (que no lo digo a menos que me cojan, no insitáis) que si te pueden ver esta tarde o mañana por la mañana. Respondo que no hay problema y me dicen que en cinco minutos me llaman para ver cuándo tengo que ir. A todo esto el sitio está en Santa Coloma de Gramenet y yo en pleno centro de Barcelona. Vamos, que está a tomar. El caso es que mientras voy de camino a casa, suena el móvil, lo cojo, que no es hoy que mejor mañana por la mañana. Vale. Y yo que había quedado para salir de fiesta. Llega la noche: salgo igual, pero con cuidado de no tocar nada puntiagudo con las manos: lo siento, nena, pero no te puedo meter mano, podrías dañarme un tendón o algo peor, pero no quiere decir que tú no puedas… Bueno, para qué seguir. El caso es que llega el día siguiente. Me despierta el despertador. Al tipo que inventó las alarmas de estos chismes le haría mucho daño. Son las nueve. Me duele la cabeza y el estómago se me quiere salir por la boca. Consigo llegar al baño a trompicones. Ese tío en el espejo no soy yo ni de coña. Parpadeo dos veces, levanto una mano… Mierda, sí que soy yo. Parece que me han dado tres palizas. Ojeras: profundas y oscuras. Barba: de tres días… Cara: pálida tono muerte. Pero lo más importante, manos: en perfecto estado de conservación. Igual me echan unas monedas en el metro, pero las manos las tengo cojonudas. Ducha y me visto. Salgo. El viaje en metro se hace eterno. Luego la caminata hasta el sitio. Todo esto por 240 euros, menos el 20 por ciento que se lleva la agencia y lo que me saca hacienda. Me siento imbécil. Y eso si me pillan, claro, no olvidemos que es un cásting. Al fin llego. Llamo a la puerta. Me abre un tipo. Soy Jaume Aguiló, digo con voz cazallera. Pasa, pasa. Me hacen rellenar una ficha de cásting: nombre, DNI, nosequé… Altura, talla de camisa, de pantalón… ¿Todo esto lo necesitáis saber? Sí, sí, dice el tipo. Yo me callo y relleno los datos. Me gusta especialmente la pregunta: ¿estás ocupado el día del rodaje? Coño, espero que no, después del día de mierda que estoy teniendo. Pero el colmo está por llegar: termino la inscripción y me preguntan: ¿Sabes hacer snow? Eeeeeeeeeem… Ahora sí que no te sigo. Yo vengo por las manos. ¡Aaaaaah! Dice. Ya decía yo. Pasa, que te hago la prueba. La cosa es jodida. Se trata de sujetar un bloc rectangular ante la cámara en una postura que ni el kamasutra más enrevesado y pasar las hojas con cierta cadencia para que las imágenes impresas den la impresión de movimiento. Ok, hasta aquí, vale. El tema es que hay que encajar el supuesto movimiento con personajes reales que se sientan al fondo del plano. O sea, que en el fondo hay unas piernas y en las hojitas unos torsos y yo tengo que hacer que parezca que se mueven. Y encima los torsos de los fotogramas impresos se mueven de lado a lado, con lo que yo tengo que adaptar la posición del bloc… En ese momento siento de que Dios me odia. Al final le gusta mi trabajo al de la prueba. Miro el reloj: una hora. Decía David Mamet que los actores somos putas, menos mal que no dijo nada de los modelos de manos. Vuelvo al metro, esa gran red social no cibernética. Entro y una tipa que habla supuestamente con su madre a través del móvil me revela una verdad incontestable: mamá, dice, en todos los matrimonios hay peleas, y los que dicen que no se pelean es porque no hay amor. Hay que joderse. Se me ocurre que los Estados Unidos son una nación muy amorosa. Los teletubbies del mundo. Te bombardeo porque te quiero, hombre. Mientras, noto que me he resfriado de tanto andar por la calle y se me cae el hilillo de moco líquido por dentro de la nariz. Así que hago lo que todo hombre o mujer con estudios pero sin pañuelos haría: me limpio con el dorso de la mano. Y así, con mocos y bombas, cierro este post. Sé que ha pasado tiempo desde el último, pero hubo un problema de entendimiento logístico que ya ha sido solucionado.

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